"No se paren. Sigan. Sigan. Sigan. Son peregrinos en marcha hacia los cielos." Acta 91

Sunday - Feb 21 2016

-Reanuden la marcha.

No se paren. Sigan. Sigan. Sigan.

Son peregrinos en marcha hacia los cielos.

Van con la semilla de Dios en las entrañas y tienen que sembrarla mientras van de paso.

El amor de Dios debe ser sembrado. Este es tiempo de siembra. Epoca de siembra es, y ustedes sembradores son, escogidos para eso.

El Reino de Dios está en sazón, como esas nubes cargadas, que se deshacen en lluvias oportunas, necesarias e inevitables.

Sigan. Sigan. Sigan. Avancen. Vayan adelante. No cosechen de rastrojos. No cosechen de carroñas. No son buitres ni chacales. Son jilgueros en marcha, con un grande, grave e impostergable mensaje; con una misión exclusiva. Son cartas y carteros de Dios en camino.

Nada entorpezca la marcha. Nada la retrase. Sigan. Tienen un honor que cuesta y hay que cumplirlo dejando huellas personales en la marcha; muriendo, desgarrándose, sangrando.

Esto es darse, como esclavos de la Esclava. Esto es, como Ella, vaciarse, en pobreza real de Dios, para recibir, vivir y dar al Salvador.

Esto es ser María, la Inmaculada Concepción, multicopiada en ustedes, como, con frecuencia les he dicho. Esto es extender la Redención del Redentor mientras se avanza, en ustedes y desde ustedes, al mundo y a los hombres redimibles. Esto es ir, en carrera de relevo, siendo redimidos-redentores en mi ejército.

La consigna, para hacerlo, es:

  • Oren, oren, oren.
  • Sean alegres.
  • Vacíense.
  • Sean pobres de Dios
  • Sean mansos y humildes de corazón.
  • No se compadezcan.
  • No se lamenten.
  • Amen.
  • Sirvan.
  • Comprendan
  • Hagan y deshagan tiendas.
  • No se instalen.
  • No se hagan señores, doctores y maestros.
  • Lo que reciban denlo.
  • Den a Jesucristo, el Salvador, que va en ustedes, como María, la Inmaculada Concepción, el Modelo, la Madre y Maestra que les doy y que es Signo y Señal, para ustedes.
  • Nada más tengan, como Ella, que el Verbo encarnado en ustedes, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, Yo, el Único, el Santo de los santos.
  • No den, no enseñen, no muestren otro Don. El Salvador, Soy Yo. Es lo único que tienen para dar. No pueden dar absurdos sustitutos, que son muerte.
  • Propaguen el Reino, mientras van de paso con esta Buena Nueva. Ustedes, son semillas vivientes. Ustedes, como tal, son, a la vez, el Reino, si de Mí están llenos, si como tales, santos son.

La porción de luz que rasga las tinieblas cada día, luz se llama y día. Cada día es una porción de luz; pero, por día y luz es conocida. Así, ustedes, sin serlo, en ustedes, si está en ustedes el que Es, de Él son cuotas y, en tal forma semillas de Él lo son y lo que dan, si fieles son, es lo que Él da; nada más pueden dar, ni tienen para dar. Cuando otra cosa dan, reniegan y traicionan. Ya no son lo que deben; ya no dan lo que deben.

Por eso:

  • No se esfuercen con inutilidad en demostrar lo indemostrable.
  • Entréguenlo, como el cartero entrega sellada, la carta de la que es transportador.
  • Traición es, pretender dar, a su modo, el contenido que deben entregar.

A Dios nadie lo demuestra. No es posible.

A Dios solo se da y se recibe de rodillas. Vaciándose, entregándose, esperándolo, aceptándolo.

  • Solo Él se da y se demuestra.

Quienes lo llevan, son como lámparas: lo dejan alumbrar. Él es la Luz. Y la Luz brilla por sí. Por sí se da.

  • Sean simples.
  • Peregrinen simplemente con la Luz.

El secreto es:

  • Oren. Oren. Oren.
  • Oren sin descanso.
  • Oren en la marcha.
  • Vayan sobre el río de mi gracia sin echar anclas.
  • Vayan. Vayan. Vayan adelante.
  • Sigan. Sigan. Sigan.
  • Oren. Oren. Oren.