"Si tienen fe en Dios; si le creen, verán la gloria de Dios." Acta 1.105

Saturday - Jan 30 2016

-          Hijos de la Luz:

La Luz es el Señor y El está aquí, en medio de Ustedes.

¿Por qué viven y obran como náufragos y huérfanos; como si no tuvieran esperanza; como sí todo dependiera de las fuerza del mal, que encadenan y destruyen? ¿Por qué son pesimistas y se dejan guiar por la desesperanza? ¿Qué Norte tienen? ¿Cuál Padre creen que es el Padre de ustedes? ¿Dios?... ¿El malo, su enemigo? ¿nadie? ¿la nada, que es la impotencia y el absurdo?

¿Por dónde caminan? ¿De dónde vienen? ¿Hacia dónde van?...

¿Qué buscan?... ¿Qué esperan?... ¿Qué sueñan?... ¿En qué piensan?...

 

Dios es el Señor

El es el Padre de ustedes.

 

¿Por qué temen?... ¿A qué le temen?...

¿Qué fuerza, por poderosa que lo sea, es más fuerte que el poder de Dios?...

En la tierra y debajo del sol, todo pasa, sólo Dios no pasa.

El, y su poder, son eternos.

Y, El, es el Señor y el Padre de ustedes, hijos de la Luz.

Caigan de rodillas, en el cuerpo y en el alma; porque Dios, el Señor y Padre de ustedes, vive y está aquí y ahora con poder y con misericordia. Levanten la vista del cuerpo y del espíritu y miren al Señor con renovadas esperanzas. Alégrense, alégrense, alégrense.

Dios está aquí y ahora. El los ama y quiere hacer de ustedes y con ustedes un pueblo nuevo; por eso, quiere hacerlos nuevos, para el mundo nuevo, el que se acerca, que es el mundo de los hijos y de la familia de Dios.

 

Alégrense! Alégrense! alégrense!

 

Llenen la tierra de alegría nueva y de esperanza nueva.

El mundo de ahora es triste y es oscuro. Vive en las tinieblas y la desesperanza.

Este es el mundo invadido y dominado por el señor de las tinieblas, que es el maligno, mi enemigo; pero, él, no tiene poder, porque está muerto, con la única y verdadera muerte que es la ausencia de Dios.

El malo está muerto; por eso no tiene poder. Nadie vive sin Dios y, quien no vive, no puede hacer nada; porque sin Dios, nada se puede hacer.

¿Qué puede hacer el malo, o maligno, mi enemigo, si no tiene a Dios?

¿Qué pueden hacer quienes lo siguen, si, como él, no tiene a Dios?

Lo que ustedes ven, son espejismos. El aparente poder que los asusta, son los dolorosos estertores de la muerte. No les teman. Ahora que hablan de virtualidad; sepan que lo que creen realidad y los asusta, es tan sólo la fantasía virtual de las tinieblas, que no es nada.

Hay muerte. Hay desolación. Hay ruinas y, a todo ello, le siguen: el temor, la soledad y la desesperanza. Conviértanse de esa virtualidad insubsistente. Vuélvanse a Dios, quien es Realidad real; la que es, la que es, la auténtica, la única realidad, con la que nadie, ni nada puede, ni la muerte, ni los agentes de la muerte; porque Ella es la Luz, el Poder Omnipotente, la Vida, que es vida, la Realidad real: Dios, el Señor, el Unico.

Hay dos puntos focales, frente a ustedes: el que señala a Dios y el que señala al malo, su enemigo.

Ustedes ahora están mirando el punto focal de las tinieblas. Y, ese, los aterra.

Aparten la vista de él, y vuelvan sus ojos a la focalidad de la Luz, a la luz plena, la que crea, santifica y perfecciona. Vuélvanse a Dios.

Dios los ama y quiere hacerlos luz y sal del mundo. Para eso vino al mundo y se encarnó. Para sacarlos de las sombras y del poder de las tinieblas.

Dios quiere que sean santos. Ese es su primer anhelo hacia ustedes y es su primer y único esfuerzo consumado hasta la muerte y muerte de cruz, en el misterio amoroso de la salvación del hombre, que es su santificación.

Hasta hoy no han entendido; por eso buscan sustitutos y se quedan mirando las tinieblas. Miren la Luz y serán salvos.

Las tinieblas seguirán ahí, pero nada podrán contra ustedes; porque Dios es el Señor y, El, es la Luz, que destruye las tinieblas.

 

¡Crean esto! ¡Vivan esto! ¡Esperen esto!

 

Recuerden mi Oración al Padre, por mis primeros seguidores, que también lo es por ustedes:

"No pido que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como Yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es la Verdad."

Lean, relean y mediten:

 

Juan 17, 1-26.

 

Yo soy la Palabra de Dios, y Yo soy la Verdad.

Quien viene a mí, y me sigue, no camina en tinieblas, porque Yo soy la Luz, la única y verdadera Luz, frente a la cual se deshacen todas las tinieblas.

Si tienen fe en Dios; si le creen, verán la gloria de Dios. Verán cómo, en menos tiempo del que pueden emplear para decir "amén", desaparecen las fuerzas del malo mi enemigo y sus fugaces espejismos, sin otro poder en ustedes, que el poder de Dios, contenido en su Palabra y en su nombre.

 

¡Créanle a Dios, y verán la gloria de Dios!

Acta 1.105

Revista María Hoy
Santafé de Bogotá, D.C, 
Miércoles, Agosto 25, 1999 - 01:10