× ..."No dejen que Yo pase. Sigan tras de Mí.
Síganme, que Yo los quiero pescadores de hombres.
Pero, no lo olviden:
× Nadie con miedo y con soberbia puede ser, en Mí, Conmigo y para Mí, pescador eficaz y verdadero.
× Si las pequeñas marejadas los aterran y no se reúnen en torno Mío, se quedan en la orilla o se ahogan en el mar.
Y, el mar embravecido, en las bregas de mi empresa, es el maligno, con sus artes.
No le teman.
Remen con coraje.
Siempre adelante y con la vista en Mí, siempre en Mí.
Si tal hacen, nada los detiene. Nada los arredra.
No se cansen.
Remen.
Remen.
Remen.
Esto es:
× Oren,
× Oren,
× Oren...
El éxito no llega jamás a los cobardes. El éxito es fruto del amor constante.
Solo el amor engendra verdaderos éxitos.
× Triunfen.
× Que nadie sea cobarde.
× Vayan adelante.
× Remen mar adentro.
× ¿Que ganarían regresando solos y sin lustre?
× ¿Creen que por ustedes algo valen?
No.
Sin Mi nada son.
× Nada valen.
× Únanse a Mí y todo irá, en ustedes bien.
Por eso, no se miren a ustedes.
× Sepan morir en ustedes a todo.
La más eficaz arma del malo, es la soberbia.
× Las susceptibilidades por prestigio, son satánicas.
× Sepan bajar la frente y avanzar con reciedumbres, sin mirarse a ustedes. Sin auto valorarse. Sin oponerse, sobreponiendo sus falsos criterios de prestigio, a Mí amistad.
× No los quiero deleznables, sino recios.
× Héroes.
× Señores de ustedes, por la entrega.
× Presencia de Dios, la humildad.
× Héroes triunfantes por la constante manera de servirme.
× Vívanme.
× Señálenme.
× Vivan y señalen a Dios. No se señalen ni se vivan a ustedes.
Ustedes en ustedes, por ustedes, no son nada. Nada valen.
× Oren,
× Oren,
× Oren...
¿Recuerdan a la mujer de Lot?
Ese es el modelo y el signo de los soberbios pusilánimes que, mirándose a sí mismos, se regresan por soberbia y por temor.
Cuando Yo, el que Soy, llamo y mando a una empresa, tengo un premio y un castigo:
el premio es mi amistad. En consecuencia una mayor entrega de dones y carismas. Una realización íntima y completa.
El castigo es el olvido. La negación de toda gracia.
En lo primero, la mayor alegría, para ustedes, es que sus nombres quedan inscritos en los cielos.
En lo segundo, que sus nombres son borrados de los cielos.
Entiéndanlo.
No sorprendo.
A nadie le sorprendan mis designios, con insidia.
Siempre hablo claro.
Siempre señalo, con fidelidad el premio y el castigo.
Siempre, con fidelidad y con verdad indico lo que espera en el trato con mi Espíritu.
Sean prudentes. Los he elegido. Merezcan el honor.
No frustren mi esperanza.
No se retrasen al paso de mi gloria.
Avancen como soldados que van a la victoria.
Sean héroes que triunfan.
El verdadero triunfo es mi amistad.
Merézcanla.
Están aquí, todos, los unos y los otros para aprender.
Pero tendrán que responder hasta de la última jota de estas enseñanzas.
× No malgasten el tiempo.
× No pierdan la oportunidad que tienen, distrayéndose en vanas maquinaciones y en absurdas conjeturas sobre ustedes en sí y sobre los otros.
× Ayúdense los unos a los otros.
Animen a los pusilánimes.
Muéstrense unos a otros la tierra prometida e impúlsense los unos a los otros a lograrla.
× Vayan adelante.
Esto es, A Mí.
Pero no tomen mis lecciones para sus propias vanaglorias.
Eso los haría como Judas.
× Óiganlo.
× Entiéndanlo.
× Entiéndanlo.
× Entiéndanlo..."
Acta 169
Revista María Hoy
México, (4:35 a.m hora local)
Martes, Febrero 11, 1986 - 05:35
