"Los soberbios no verán a Dios" Acta1.131

Tuesday - Dec 01 2015

"Cada uno de ustedes, los Hijos de la Madre de Dios, examínense a fondo y empéñese en sacar de si toda raíz de soberbia, por pequeña e insignificante que sea.

No olviden lo que se les dice con respecto a las grietas o divisiones entre ustedes:

 

"las pequeñas grietas de hoy, son las

grandes catástrofes del porvenir"

 

Eso mismo les digo con respecto a las raíces de soberbia.

Una pequeña matica de soberbia la pueden arrancar; pero, ¡qué difícil es arrancar un bosque de soberbia!

Escuchen, entiendan y recuerden esto:

 

"Los soberbios no verán a Dios"

 

¿Cómo van a verlo, si sus ojos son como los de los búhos y de los murciélagos, que no están hechos para ver el sol?

Tiemblen los soberbios, porque ellos no verán a Dios.  Por eso, ustedes no sean soberbios y,  si ahora lo son, arrepiéntanse y pídanle a Dios que les regale el don de ser humildes.

No quiero sabios y doctores al modo de los hombre, así sea con las ciencias que tratan de explicar a Dios y a lo de Dios; si no son humildes y santos, no los quiero.

Los quiero santos y por eso le dí un nuevo mandamiento:

 

"Sean perfectos como es perfecto el padre celestial"

Mateo 5, 48 -

 

No los he mandado a ser científicos de Dios y de lo de Dios; sino perfectos como Dios, quien, ante todo, es amor.  El amor, la verdad y la vida de gracia se hacen una en la profundidad de Dios que, a la postre, es lo único que cuenta en la verdad de Dios y su propia vida es el amor.  Por eso: "Dios es amor" (1 Juan 4, 8).  Y vean por qué también les fue dicho en Juan: 17, 3:

"Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero. Y al que tú has enviado. Jesucristo.

Conocer, en verdad y en esencia, es amar.  Nadie conoce mejor, ni más, que aquel que ama.  Por eso, nadie sabe más de Dios que Jesucristo, en quien, por el amor, el Padre y El son uno (Juan 14, 9)

Contrastaron, en el V Encuentro que acaban de vivir, la humildad y la soberbia.  Hubo personas soberbias y altaneras, por la soberbia, en quienes primo el "yo", con sus aditamentos, sobre la mansedumbre de Jesús, quien, bajo la apariencia de una imagen desfigurada, llegó a presidirlos, mostrándoles su humildad, como la ostentosa vestidura del único Rey, y Rey de reyes, que lo es.

¿No los conmovió la paupérrima indigencia de la imagen del Señor de los despojos que, por representarme, presidio el encuentro?

¿No les llegó hasta el alma?...

¿No los tocó allí, hablándoles con su lenguaje propio y único, que es el amor?...

¿No sentían, ustedes, en esos tres días, ante su presencia retadora por su humildad, lo mismo que sintieron los discípulos caminantes de Emaús, ante el extraño peregrino que los acompañaba y que era Yo?...

Hijos de la Luz: sean humildes. No he venido a recriminarlos y, menos aún, a condenarlos. Lo que quiero es, que vean, para que puedan ser testigos de mi resurrección. Y, nadie, entiéndanlo, podrá ver lo de Dios y ser mi testigo, si no es humilde y, aún más, si no ama; porque el amor, es el sello de la humildad.

Quiero que los sacerdotes de esta Espiritualidad, antes que teólogos, sean humildes y amen. La Teología sigue a Dios y, por eso tiene aspectos cambiantes, relacionados con el hombre y con lo del hombre; pero Dios está antes que la Teología. Ha estado siempre. La Teología después y solamente para relacionarse con Dios, que existe desde siempre. Mis primeros discípulos y la Santísima Virgen, no eran teólogos, pero nadie, como ellos, ha sabido más de mí y de mí Padre, que ellos; porque me tenían a mí y lo que ellos sabían de Dios, era todo lo que se puede saber de El. Por eso, san Juan evangelista, es mi teólogo y, en torno a su Evangelio, a sus cartas y su Apocalipsis se ha escrito y vivido mucha teología.

 

¡Entiéndanlo!

¡Entiéndanlo!

¡Entiéndanlo!.."

Acta 1.131

Revista María Hoy
Santafé de Bogotá, D.C, 
Lunes, Julio 17, 2000 - 09:54