- "Hijos de la Luz, del Amor, de la Esperanza, de la Alegría, de la Autenticidad, de la Verdad y de la Paz:
Testifiquen a Dios y a su Enviado Jesucristo. No sean testigos para testificarse a ustedes en sí; porque si no testifican a Dios y a su Enviado Jesucristo, como el maligno, serán falsos y malos testigos, digno de condenación.
Tengan mucho cuidado en lo que hacen, y cómo lo hacen; porque de eso depende que sean buenos o malos testigos y, por lo tanto, discípulos y servidores fieles o infieles. El testigo y servidor fiel, es aquel que está en condiciones de sacrificarse, hasta dar la vida por confirmar aquello que testifica. Por eso es fiel, en lo poco y en lo mucho. Por eso mismo no sirve a dos señores a un mismo tiempo. Y, por eso también, el señor, para quien sirve y de quien testifica, está seguro de su lealtad y se confía en él sin temores y sin riesgos.
Este testigo no busca recompensas, ni prebendas, para testificar. A él solo lo mueven el amor y la verdad. Vean por qué no es bueno el pago de recompensas, para sobornar y conseguir resultados aparentemente buenos usando medios malos y hasta perniciosos. Con este proceder, sin darse cuenta se están fomentando escuelas malas y hasta perniciosas, de las cuales salen frutos malos, como la costumbre y el hábito de comerciar con la lealtad, con la verdad y con el amor. ¿Me entienden? ¿Lo entienden?
El testigo malo, y por tanto infiel y falso, es aquel, que es capaz de vender y traicionar para sacar utilidades. Y, quienes estimulan esas actitudes no están lejos de ser instigadores de delitos. ¿Qué garantía pueden tener sobre la lealtad de sus secuaces? ¿Recuerdan que Jesucristo, quien es el Camino, la Verdad y la Vida, dio una clave inconfundible para ser fieles, y para caminar en la Verdad, y por lo mismo, leales y dignos de credibilidad. ¿Lo recuerdan? Lean, relean y mediten: Jn 15, 4.
Ustedes, quienes lo siguen, no usen medias tintas: sean calientes o fríos, pero no tibios. A los tibios, que son aquellos que no se identifican, Dios los vomita, porque son rapaces, utilitaristas, desleales, egoístas y mezquinos.
Hijos de la Madre de Dios, si en verdad lo son, por ser auténticos hijos de Dios, identifíquense, y, por lo mismo, no se presten a confusiones, ni inciten a otros al camuflaje, mimetización o inautenticidad, que son las fuentes y causas eficaces de toda deslealtad y traición.
Recuerden esto: La Espiritualidad de los hijos de la Madre de Dios, es una escuela de fidelidad, en la cual no caben contubernios, o alianzas utilitaristas de ninguna clase, entre el bien y el mal; la luz y las tinieblas; Dios y el Diablo. Lo contrario de esto, es el maquiavelismo, en el cual todo medio, para obtener un resultado favorable, es permitido. En Dios, no tienen cabida las estrategias satánicas; porque, o se es de Dios, o se es del Diablo; pero no se puede ser de los dos, al mismo tiempo. Proceder así, es estar habilitado para la traición. Desanden pasos mal andados, si están en esos altibajos. Y, esto, en todo. En todos los estratos y en todos los ambientes. En lo político, en lo social, en lo económico y hasta en lo religioso..."
Acta 1.520
Revista María Hoy
Vélez (Santander)
Sábado, Mayo 30, 2009 - 03:50
