"No hagan construcciones infecundas. Ustedes no se estanquen. No se instalen." Acta 329

Monday - Oct 19 2015


"No retrasen la marcha.

No se paren.

Avancen.

Vayan al ritmo del Espíritu.

Sean ligeros y libres, como el viento; como el agua.

Fluyan.

Vuelen.

Son peregrinos del Espíritu.

Mensajeros son de Dios.

Tienen el peso del mensaje, que lleva a la libertad del Libre, que con su absoluta voluntad los manda.

¡Avancen¡  ¡Avancen¡  ¡Avancen¡

Vayan adelante. Corran. Vuelen.

No hagan construcciones infecundas. Ustedes no se estanquen. No se instalen. Caminen. Troten. Vuelen. El libre es libertad y avanza.

La Palabra de Dios es solo Espíritu y el Espíritu vuela, porque es libre. Lleven la Palabra de Dios a donde Él quiere con la libertad del que los manda. Dios quiere que su Palabra como nube cargada de presagios llegue a todas partes y deje en todas partes su mensaje.

La tierra esta árida, a consecuencia de los largos veranos de la indiferencia y  la impiedad. Dios, por misericordia, quiere llover sobre la tierra seca; para que broten a los rastrojos, los retoños nuevos. Dios quiere nuevas tierras; nuevos cielos; nuevos mundos.

El germen vital de tierras, cielos y mundos nuevos está en el corazón del hombre, extraviado en sus insensateces; perdido en el desierto -creado por sus malas acciones-. Dios ve al hombre como al hijo pródigo y quiere socorrerlo. El hijo pródigo, en la parábola no tenía madre. El hombre, en su destierro y su desgracia, sí tiene madre y madre buena.

María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, es la Madre y Madre buena del hombre desterrado. Ella, frente al Padre y Padre bueno, que Soy Yo, el que Soy, el que Somos, el Uno y Trino, el Único, la Trinidad Santísima, no se cansa de implorar misericordia y gracias, para el hombre. Y, Yo, el Padre  y Padre bueno, enternecido, no me canso de ingeniar favores, para el hombre.

Mi Palabra, es como el agua y el viento en el desierto, una bendición incalculable; Dios quiere que Ella caiga de prisa sobre el hombre, para socorrerlo en sus angustias y para darle sentido a su existencia.

Ustedes los de esta Orden nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, son portadores de esa gracia. No retarden el encargo. Vayan de prisa y sin tardanza. No almacenen el Don. Llévenlo con la prontitud con que son enviados. Siervos infieles serian si, para comodidad de ustedes, con el sentido ilógico de la prudencia de los hombres, se detienen a construir, para guardar y graduar a sus caprichos el mensaje. No lo hagan. No los he  mandado a construir; para instalarse pretendiendo ser prudentes.

El rio no construye. Va adelante. Cumple su misión de mensajero y redentor; por eso el rio es eficaz. Sean ustedes ríos de mi gracia. Fluyan. Corran. Vuelen. Vayan adelante. Adelante y arriba, como el agua, como el viento.

Miren a la naturaleza e imítenla en su modo de hacer. ¿Qué semilla hace graneros en previsión de las cosechas? ¿Qué lluvia o diluvio hace causes en previsión de los ríos y los mares? ¿Qué germen construye ciudades, fortalezas o cuevas en previsión de los hijos que procree? La naturaleza cumple su misión y solo eso. Así lo hace todo lo que en ella existe y por eso es eficaz. Produce o cumple lo que anuncia.

Ustedes, los de esta nueva, novísima y novedosa Orden Trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios, son enviados con una misión eficaz de salvamento y reconquista. Para ser eficaces vayan de prisa. Déjense guiar por la presencia y fuerza del espíritu que a ustedes los envía..."

Acta 329

Revista María Hoy
Bogotá, 
Domingo, Noviembre 9, 1986 - 07:52