"Que nada ni nadie te aparte de Dios. Ni siquiera tus pecados..." Acta 498

Thursday - Sep 03 2015

-No temás.

No teman.

A nadie ni a nada temás.

A nadie ni a nada teman.

Que nada ni nadie te aparte de Dios. Ni siquiera tus pecados, porque puedes confesarlos y enmendarte con mi gracia.

Que nada ni nadie los aparte de Dios. Ni siquiera sus pecados porque pueden confesarlos y enmendarlos con mi gracias.

Cree, confiá y espera.

Crean, confíen y  esperen.

 

Solo Dios basta.

 

El es el Señor.

 

Que El sea siempre tu Señor Tu único Señor

 

Que El sea siempre el Señor de ustedes. Su único Señor.

 

El amor del Señor tiene una sola exigencia:

 

Aceptarlo.

 

...No juzguen a nadie, ni siquiera a ustedes mismos.

 

Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

 

Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, maestra y modelo para ustedes.

Tienen sed?

 

Vengan a mi.

 

Vengan, beban y vivan.

 

Yo soy el Agua Viva. La que sacia. La que es vida y da la vida.

 

Yo soy el que Soy, palabra miá, Yo basto, Yo les basto.

 

No huyan de mi.

 

No se aparten de mi.

 

Que nada ni nadie los separe y los aleje de mi, ni siquiera sus pecados.

 

Si aquellos fueran tan grandes como todo lo creado que creen que serian en comparación de mi poder, de mi misericordia y de mi gracia?

 

Imaginan un átomo de polvo en proporción con el tamaño del espacio? Que es?

 

Y, sin embargo, aquel es mucho más grande que todo lo creado en relación con Dios.

 

Nada es.

 

Mi poder, mi misericordia y mi gracia todo lo borran cuando Yo lo quiero y mando.

 

Y que es lo que Yo quiero y mando?

 

Sencillamente que sean salvos.

 

Lo que salva, no lo olviden, no son los esfuerzos, voluntad o sacrificios de ustedes; sino el poder, la misericordia y la gracia de Dios.

 

Busquen con humildad y con prudencia a Dios. Acojanse a su poder, a su misericordia y a su gracia.

 

Eso basta, eso les basta.

 

Crean, confíen y esperen.

 

Yo, el que Soy, el que Somos, Soy, palabra miá, el único Señor y Dios de ustedes.

 

Déjense amar.

 

Mi plan no es condenarlos.

Mi plan es salvarlos.

 

Déjense salvar.

 

Lo que salva es el poder, la misericordia y la gracia del que puede, quiere y da.

 

Esto es: de Dios, el Uno, el Único, el Todopoderoso, el Santo.

 

Mi corazón esta abierto y tiene sed de ustedes.

 

Sacienme.

 

El único modo de saciarme es refugiándose en mi con esperanzas, creyendo y llenos de confianza.

 

Crean en Mi.

Confíen en Mi.

Esperen en Mi.

 

Yo, el que Soy,

El que Somos,

Palabra miá,

Yo les basto.

 

Vengan, beban y vivan.

 

Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

Acta 498

Revista María Hoy
Bogota, 
Jueves, Octubre 13, 1988 - 00:00