"Recuerden aquello en lo que tantas veces he insistido:
He resucitado y estoy vivo.
Estoy resucitado y vivo para siempre.
Esta es la noticia que deben conocer, que deben asimilar y que deben proclamar viviéndola. Vívanla, respírenla, proclámenla.
Sí: Vívanla, respírenla, proclámenla.
Díganse a ustedes en sí y dígales a todos sus hermanos, viviéndolo:
"Jesucristo ha resucitado.
Jesucristo vive. Su resurrección
es eterna y, por eso, su vida es eterna.
Alégrense y resuciten y vivan con El."
Esta es la noticia que deben saber, vivir y proclamar. Esta es la noticia que ustedes y el mundo deben saber, vivir y proclamar.
Sépanla, vívanla y proclámenla.
Pero es una noticia de muerte, de resurrección y de aceptación personal. Cada hombre debe conocerla, asimilarla, vivirla y proclamarla. Todo como actos personales, particulares e individuales; los cuales a la vez son indelegables, insustituibles y carecen de mandato. Esto es, nadie los escucha, los asimila, los vive y los transmite por otro, como nadie nace, vive, respira, come, bebe, duerme y muere por otro, aunque todos esos verbos: nacer, vivir. Respirar, comer, beber, dormir y morir existen en potencia para todos.
Lo absoluto que DIOS les ha dado y, por tanto, lo único y grande, es: Jesucristo.
Jesucristo es DIOS y DIOS es Vida, la Vida.
¡V í v a n l o!...
Acta 580
...María Magdalena...quien tuvo el privilegio de ser testigo providencial de mi tránsito y de mi resurrección. Esto no tiene antecedentes; pero, así es todo lo de Dios, único e irrepetible. Hace 2000 años, ella, tuvo el privilegio de ser mi testigo, para dar testimonio por todos los siglos llamados a pasar, y por la vida eterna. A la vez, es un puente tendido por mi gracia, entre mi presente de entonces y mi ahora de hoy; lo cual da sustento y razón de ser a esta aventura histórica y escatológica, pensada, creada e iniciada por Mí, para la salvación de muchos...
Lección
No 1.372
Sean testigos, Testifiquen
1. El testigo presencial de algo cuando es verdadero testigo testifica con fidelidad.
2. Ustedes, unidos a la Magdalena, son testigos de mi resurrección, presenciada por la Magdalena, quien está destinada a darles certeza.
3. No se queden con el tesoro, como el siervo infiel. Háganlo rentar.
4. Oren, oren, oren...
Oren siempre
Sean oración.
5. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
